El ajo negro es un alimento que tienes que conocer y empezar a usar si te gusta la comida gourmet. La versión convencional es uno de los condimentos más utilizados. Está presente en todo tipo de platos, su sabor es muy reconocible y podría decirse que es una parte más de la cultura española. Sin embargo, ¿qué es lo que diferencia al ajo normal del negro? Prepárate para descubrirlo y sacarle partido al ajo negro a continuación.

¿Qué es el ajo negro exactamente?

Es un ajo fresco que ha sido sometido a la llamada reacción de Maillard. Es un proceso en el que la humedad y la temperatura se invierten. Así, se produce una fermentación de la cabeza al completo. Después de un mes en una cámara sellada y de una oxidación de 45 días, el color blanco da paso al negro. Además, se pierde parte del tamaño y los gajos se separan.

Su valor reside en que intensifican los beneficios del ajo convencional. Se eliminan algunas características, como es el caso del olor o del sabor. Por ejemplo, al consumirlo, no te repetirá en ningún momento, lo que puede suponer un gran aliciente para muchas personas. Junto a esto, el aspecto físico es muy diferente, al igual que la textura y el sabor. Destaca por ser rico en vitamina C y diferentes antioxidantes, dos elementos que resultan muy interesantes.

¿Qué sabor tiene?

Seguro que te lo estás preguntado. Como decimos, el sabor convencional del ajo blanco desaparece por completo, así como su consistencia. La textura pasa a ser suave y tierna. En la boca notarás matices afrutados, un punto dulzón, similar al regaliz, o salado. Como ves, difiere sustancialmente de lo que estás acostumbrado a probar. Esto se debe al proceso de fermentación, el cual le otorga estas cualidades tan peculiares. Este es el principal motivo por el que es importante saber sacarle partido al ajo negro en la cocina: un solo producto puede cambiar por completo la sensación que produces con un plato.

Hay personas que al probarlo han encontrado matices de chocolate o picante con toques ácidos. Esto último denota el sabor que tenía antes de someterse a la reacción de Maillard. Sin duda, este es el aspecto más peculiar del ajo, el cambio se produce tanto por dentro como por fuera. Si lo pruebas, seguro que te vas a llevar una gran sorpresa, y quizás lo incluyas en tu dieta diaria. Recuerda que, si quieres empezar a usarlo, puedes comprar ajo negro a domicilio en nuestra tienda online.

Ajo negro para cocinar

¿Cómo aprovechar el ajo negro en la cocina?

Vamos ahora con el punto definitivo: ¿cómo puedes sacarle partido al ajo negro? Veamos como puedes prepararlo:

A la hora de consumirlo, este producto destaca por su versatilidad. Es muy popular en la cocina asiática y, desde estas latitudes, ha logrado conquistar los paladares de la alta cocina. Cocineros de renombre fueron quienes introdujeron este ajo en España y ahora puedes encontrarlo en numerosos acontecimientos. Cuando lo quieras probar, no tienes por qué elevar tus creaciones hasta una estrella Michelin, ya que tienes a tu alcance diferentes opciones.

Una de ellas es comerlo en crudo, algo que probablemente no harías con un ajo blanco. Dada su ternura y suavidad, no te costará masticarlo. Así, probarás de primera mano su sabor tan peculiar, sin que ningún otro alimento interfiera. Otra opción es untarlo en una tostada o en un poco de pan fresco. Es posible extenderlo sin mayores complicaciones gracias a su consistencia cremosa. De hecho, hay quien compara su textura con la del aguacate, aunque nosotros creemos que hay una gran diferencia entre ambos alimentos.

Otras opciones son preparar un sofrito, usarlo como condimento en arroces o pasta y como aliño tanto para carnes como para pescado. De hecho, podrías utilizarlo en las mismas elaboraciones que su contrapartida blanca. Esta es una forma de dar un toque diferente y animar un plato que había caído en la monotonía. Si lo pruebas, no te vas a arrepentir. Sus características y beneficios te van a dejar sin palabras.

En definitiva, ahora que ya conoces sus cualidades únicas, seguro que sabes sacarle partido al ajo negro. Pese a su aspecto, su sabor y consistencia te van a sorprender desde el primer momento. Además, puedes incluirlo en todo tipo de platos o comerlo crudo. Descubrirás un nuevo condimento, el cual tendrá un sitio asegurado en tu despensa.